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Aviador de la Cierva

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Juan de la Cierva (1895-1936). Ingeniero e inventor español del autogiro, precursor del helicóptero moderno. La calle del barrio lo recuerda.

calle / aviadores Aviador de la Cierva autogiro helicóptero inventor español Cierva Juan de la Cierva y Codorníu fue ingeniero e inventor español, autor del autogiro — un aparato que combinaba alas fijas con un rotor libre superior y que abrió el camino técnico al helicóptero moderno. La calle en Ciudad Jardín lleva su nombre.

Aviador de la Cierva — duotone portrait
Aviador de la Cierva — duotone portrait

Datos esenciales

El inventor

De la Cierva comenzó como piloto. En 1919 fundó la empresa Construcciones Aeronáuticas S.A. (CASA) con el ingeniero José Ortiz-Echagüe y el financiero Pablo de Churruca. CASA se convertiría, décadas después, en uno de los fabricantes aeronáuticos más grandes de Europa.

Pero lo que distingue a De la Cierva de cualquier otro ingeniero de su tiempo es el autogiro: un aparato que sigue usando alas para sustentarse, pero que tiene un rotor libre sobre el fuselaje que gira por la acción del aire durante el vuelo. El rotor no está motorizado — gira por sí solo, impulsado por el avance del avión.

Esta solución resuelve uno de los problemas más graves de los helicópteros de la época: el despegue. Un autogiro despega corriendo (como un avión normal), pero puede descender casi verticalmente y a velocidad muy baja (como un helicóptero). Es decir, combina lo mejor de ambos.

De la Cierva construyó su primer autogiro exitoso en enero de 1923 en Madrid (el C.1, derivado de un Avro 504). El aparato se estrelló en el despegue por un problema de control del rotor. El avión convencional en el que estaba inspirado se había caído al suelo por pérdida de sustentación a baja velocidad. La solución de De la Cierva fue agregar un rotor que girara libremente, dando sustentación adicional a baja velocidad sin motor que lo impulsara.

En 1925 diseñó el C.6, el primer autogiro que voló de manera estable. En 1928 cruzó el Canal de la Mancha de Dover a Francia pilotando un C.8 — el primer autogiro en cruzar un brazo de mar. La prensa mundial se hizo eco.

Avrota y la licencia internacional

En 1932, De la Cierva creó Avrota en España para producir autogiros bajo licencia. El principal cliente fue la Armada Española, que usó autogiros para observación y entrenamiento de artillería antiaérea. También hubo licencias con Avro (Reino Unido) y Kellett (Estados Unidos).

Su muerte

El 9 de diciembre de 1936, De la Cierva viajaba de Londres a París a bordo de un DC-2 de la KLM. El avión cayó al mar poco después de despegar, sin sobrevivientes. De la Cierva tenía 41 años.

El accidente se debió a hielo en las alas — un problema que la aviación de los 30 todavía no había resuelto del todo. De la Cierva sobrevivió al autogiro, pero no al avión convencional.

Influencia posterior

El autogiro tuvo aplicaciones limitadas (principalmente observación militar y correos en zonas remotas) pero fue la prueba de concepto que demostró que el vuelo a baja velocidad era posible. Sin el autogiro, no habría helicóptero. La patente de De la Cierva expiró en los años 40; ese momento coincidió con el despegue de los helicópteros Bell, Sikorsky y Piasecki.

Conexión con Argentina

CASA (la empresa que De la Cierva cofundó en 1919) abrió oficinas en Argentina y vendió aviones al gobierno argentino durante décadas. Hay un autogiro C.30 restaurado en el Museo Nacional de Aeronáutica de Argentina, en Morón — un suburbio vecino al partido de Tres de Febrero, donde está Ciudad Jardín.

Ubicación

Calle Aviador de la Cierva, Ciudad Jardín, Lomas del Palomar.

Fuentes