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El conflicto del COU y la marcha de agosto

Agosto de 2026. Tres proyectos inmobiliarios habilitados por el Municipio de Tres de Febrero tras una modificación del Código de Ordenamiento Urbano, y una marcha vecinal que terminó en la puerta del complejo de paddle.

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El conflicto del COU y la marcha de agosto

El 5 de agosto de 2026, dos coberturas periodísticas distintas —Primer Plano Online por la mañana y La Noticia Web al día siguiente— documentaron un mismo conflicto: la habilitación por parte del Municipio de Tres de Febrero de tres proyectos inmobiliarios en Ciudad Jardín tras una modificación del Código de Ordenamiento Urbano (COU), y la respuesta vecinal que llevó a decenas de personas desde la Plaza del Avión hasta Wernicke al 2200, donde está uno de los tres emprendimientos cuestionados.

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Los tres proyectos

Lo que los vecinos identifican como «desperfilamiento del barrio» son tres obras puntuales:

Las tres cuentan con habilitación municipal y respaldo del Concejo Deliberante para modificar el COU.

El momento de la protesta

El miércoles 5 de agosto de 2026 por la tarde, la convocatoria «Vecinos Ciudad Jardín Patrimonio» reunió a decenas de vecinos en la Plaza del Avión desde las 17. La columna bajó por Wernicke hasta el 2200, donde pasó el punto más álgido pasadas las 18 —en la puerta misma del complejo de paddle—.

Las consignas que circularon:

Antes de la marcha, los vecinos ya se reunían los domingos en la Plaza del Avión —emblema del barrio— para sostener la protesta semanal.

Lo que argumentan los vecinos

Las dos notas recogen testimonios de los vecinos que encabezan la protesta. Samanta Lagruta explica cómo se frenaron las 50 viviendas: «Muchos vecinos fuimos a luchar al Concejo Deliberante para que no se aprobara el permiso para hacer más de 50 viviendas. Sin embargo, se aprobó para que sea realizado sobre calles estrechas, lo que va a generar un caos. Se logró frenar con una cautelar que todavía está vigente».

Victorio Taccetti resume el modelo que quieren preservar: «Ciudad Jardín nació como una comunidad organizada, o sea, territorialmente organizada. Hay casas bajas, hay edificios de departamentos de 3 pisos y hay centros comerciales. Está prohibido hacer comercio fuera de esos lugares, y eso funciona muy bien». Para Taccetti, si eso cambia tiene una sola explicación: «la corrupción».

Sobre las canchas de paddle, Lagruta cierra: «De golpe tenemos reflectores 24-7 funcionando, mucho tránsito, peloteo constante, y eso tiene nada que ver con la fisonomía y la arquitectura del barrio».

El lema que mejor resume el corte del conflicto es de los propios vecinos: «No todo lo legal es legítimo», y «el progreso no se mide en pisos sino en calidad de vida». La comisión vecinal lo condensó en una consigna: «Defendamos lo que somos: un barrio pensado para encontrarnos, no para encerrarnos».

Apoyo político: la concejala Mercedes Contreras

Se hicieron presentes algunos referentes de la oposición. La concejala Mercedes Contreras acompañó la marcha del 5 de agosto y dejó una de las frases más reproducidas del día:

«Promover el desarrollo inmobiliario del sector privado no equivale a progreso. Defender la identidad de nuestros barrios es proteger la calidad de vida de quienes los habitan».

La presencia importa porque la modificación del COU que habilitó los proyectos se votó en el Concejo Deliberante. La pulseada dejó de ser estrictamente vecinal para entrar en el recinto donde se define el instrumento legal.

Lo que argumenta el Municipio

El Ejecutivo, encabezado entonces por el intendente Diego Valenzuela, mantuvo en las dos notas —y en los dos días seguidos— el mismo eje argumental.

Sobre la identidad patrimonial:

«El proyecto de obra privada en Wernicke, Ciudad Jardín, fue aprobado porque cumple plenamente con todas las exigencias establecidas por el Código de Ordenamiento Urbano vigente».

«La propuesta respeta la totalidad de los indicadores urbanísticos aplicables y no recibió excepciones, beneficios ni tratamientos especiales, como prometimos que no iba a suceder cuando comenzamos esta gestión».

Sobre la visión urbana:

«Refuncionalizar las tierras a fin de potenciar las posibilidades urbanas y permitir regularizar las construcciones existentes».

«Combina la condición patrimonial de la urbanización de esa localidad con los conceptos de vivienda conectada y accesible, buscando incrementar las posibilidades de acceso a la casa propia».

Sobre el arraigo y la economía local:

«La incorporación de nuevas viviendas amplía las posibilidades de acceso para jóvenes, parejas y familias, favorece que hijos y nietos de vecinos puedan permanecer en el barrio y fortalece el arraigo de las nuevas generaciones. Asimismo, este tipo de desarrollos impulsa la actividad económica local, genera empleo directo e indirecto durante la construcción, promueve el trabajo de profesionales, contratistas y proveedores, dinamiza el comercio de cercanía y contribuye a consolidar un sector estratégico de la ciudad».

El Municipio aclaró que el plan estipula «respetar completamente la identidad característica del barrio, el Código Urbanístico actual y las instituciones que conviven en ese lugar» —citando Biblioteca Popular, Centro de Atención al Vecino (CAV), Museo Zeyen, Baldío Teatro, centro cultural de SAPI, Bomberos Voluntarios y Centro de Salud 7—.

Antecedente: la declaración de 2019

El conflicto de 2026 tiene un antecedente que pesa del lado del Municipio. En 2019, la Cámara de Diputados bonaerense declaró su beneplácito por conmemorarse el 1 de marzo el 75° aniversario de Ciudad Jardín, a la que definieron como «un proyecto urbanístico y edilicio pionero en el país y en toda Latinoamérica, que se distingue por el equilibrio entre la naturaleza y la habitación humana». El texto fue impulsado por el actual concejal del peronismo en Tres de Febrero —por entonces diputado— Juan Debandi.

Esa declaración dejó por escrito, en el mismo texto que votó la oposición que hoy cuestiona al Municipio, lo que la Legislatura entendía como el carácter del barrio. La pulseada entre lo que la Legislatura reconoció en 2019 y lo que el Ejecutivo habilitó en 2026 es el fondo del conflicto.

Por qué importa para el barrio

El barrio se fundó con un plan. FINCA diseñó un pueblo nuevo con cinturón verde, casas bajas y centros comerciales delimitados —un experimento de urbanismo de entreguerras que la Legislatura bonaerense reconoció como pionero en 2019—. La pulseada de 2026 es sobre los bordes de ese plan: dónde termina el modelo original y empieza la excepción habilitada por un COU nuevo.

Los tres proyectos están en zonas sensibles del casco original: la parcela 19 toca el corazón residencial (Matienzo / Boulevard Finca); las canchas de paddle quedan a metros de la Plaza del Avión, que es el punto de encuentro formal del barrio desde los años del Aero Club; la torre de 9 pisos está en el ingreso, donde el primer hito urbano marca el tono. No son obras periféricas: si se hacen, cambian la fisonomía del centro.

El conflicto recién empieza. La cautelar vigente sobre las 50 viviendas es la señal de que el tema va a judicializarse; el Municipio puede responder con un nuevo COU que cierre la discusión en el Concejo Deliberante. Lo que quede de Ciudad Jardín como proyecto urbanístico se define en este round.

El lema de la marcha —«Ciudad Jardín no se vende»— instala el conflicto en un plano simbólico: lo que está en juego no es solo un permiso de obra, es el carácter del barrio.

Fuentes