historia / 2023

El misterio de los túneles bajo los colegios

En 2023, una cuadrilla municipal encontró pasadizos bajo la Escuela N° 17 y la Escuela Técnica N° 2, en Aviador Matienzo. Setenta años después, alguien tiene que bajar con una linterna.

hechos / 2023

Los túneles hallados en Ciudad Jardín (2023)

El 27 de junio de 2023, mientras una cuadrilla reacondicionaba una boca de tormenta en el pasaje que da a la calle Alas Argentinas, entre la Escuela Técnica N° 2 Bernardino Rivadavia y la Escuela Primaria N° 17 República del Perú, en Aviador Matienzo, aparecieron pasadizos bajo el suelo. La municipalidad de Tres de Febrero dijo, en ese momento, desconocer el hallazgo.

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Lo que pasó

La noticia se publicó el 27 de junio de 2023 en el portal El Destape. La cronología que reconstruye la nota, basada en testimonios vecinales y en las investigadoras de La Montaña Museo-Taller (Cecilia y Eugenia Rodríguez Berisso), es la siguiente:

Una vecina consultada por el portal recordó que no era la primera vez que aparecían túneles sin nombre, sin repercusión y sin dueño: «Esto ya se había visto, cuando se hizo el bajo nivel se encontraron túneles y tampoco se supo de qué eran».

Qué hipótesis hay

El artículo maneja dos hipótesis, una más floja y otra más firme.

Hipótesis floja: pasadizos coloniales

Es conocido que en la Ciudad de Buenos Aires y en otras zonas de la provincia, los caserones de la gente adinerada durante la época colonial presentaban pasadizos que funcionaban como escape, almacenamiento o escondite. Pero la zona de los túneles no es una zona que haya tenido casas, ni siquiera estaba el Colegio Militar (que queda a 400 metros). Esta hipótesis es la que más rápidamente se descartó entre los propios vecinos.

Hipótesis más firme: restos de la planta industrial de F.I.N.C.A.

Las hermanas Rodríguez Berisso, que restauraron el diario íntimo de Erich Zeyen fundador del barrio, trabajan con la hipótesis de que los túneles formaron parte de los ex-talleres de la planta industrial que la empresa F.I.N.C.A. (la constructora del barrio) hizo funcionar desde 1945. La pista la dio un apartado del libro que La Montaña prepara sobre la historia del barrio, titulado Historia de las Escuelas, con un subtítulo específico sobre la construcción de la Escuela N° 74 — República del Perú:

La escuela empezó sus enseñanzas en el edificio de la Escuela 51. Más adelante se trasladaron al edificio construido por F.I.N.C.A. en los ex talleres de la planta Industrial. En el año 1957, el Gobierno firmó el contrato para la edificación de un grandioso edificio. Para acelerar, se comenzó con la demolición del viejo edificio. Provisionalmente la escuela se trasladó a barracas de la Escuela 51. Después, el Gobierno nos comunicó que no contaba con medios para el pago del nuevo edificio escolar. Entonces por medio de la ayuda de F.I.N.C.A. y de la asociación de padres, se volvieron a levantar las ruinas y la escuela volvió a funcionar en la calle Aviador Matienzo.

El cruce de dos datos —que la escuela primaria N° 17 lleva el mismo nombre República del Perú que la N° 74, y que ambas están en la misma calle— sugiere un cambio de numeración. Si la hipótesis se confirma, los túneles pertenecerían a la primera planta industrial de F.I.N.C.A.,1 luego demolida para construir las escuelas.

Por qué importa para el barrio

El barrio se fundó sobre un terreno que ya tenía capas. La Montaña reconstruye la cadena: las tierras eran de la familia Pereyra Iraola, luego conformaron el Parque Richmond (modelo a escala del parque londinense), después pasaron a F.I.N.C.A. y finalmente al barrio. Cada camada dejó huella. Que bajo dos escuelas públicas quede un resto de la primera planta industrial de F.I.N.C.A. (que cocinaba ladrillos y tejas desde 1945 para autoabastecer la obra) cierra la idea de que Ciudad Jardín fue, además de un barrio residencial, una empresa de construcción con fábrica propia.

Hay además un costado más liviano, de mito: la etiqueta de «barrio nazi» que El Destape repite en su titular —y que la prensa usa cada vez que aparece una nota sobre las calles con nombres de aviadores del Tercer Reich— no es lo que el barrio fue. Lo desmiente el propio diario íntimo de Zeyen, restaurado por La Montaña: «Hay muchos alemanes, pero el trabajo de nuestro museo es echar luz sobre todas las otras personas que hicieron el barrio. Las carpinterías, por ejemplo, eran de italianos, y se ve la presencia de muchos países. Había un artista judío que trabajó con la gente de F.I.N.C.A. y que se salvó de que la Gestapo lo agarre, por ejemplo». Que las tapas periodísticas jueguen con la etiqueta no le quita a Ciudad Jardín su carácter real: una ciudad jardín modelo, con cinturón verde, montada con capital mixto, mano de obra plural y —como ahora se ve— con industria propia.

Y queda lo más concreto: una cuadrilla debería bajar con una linterna. Es lo que el propio artículo señala y lo que ningún medio volvió a cubrir después.

Fuentes


1 Sobre la planta industrial de F.I.N.C.A. que comenzó a funcionar hacia 1945 cocinando ladrillos y tejas para autoabastecer la obra, ver la ponencia «Erich Zeyen: alemanes, urbanismo y planes de vivienda», publicada en actas de las XII Jornadas Interescuelas / Departamentos de Historia (Universidad Nacional de Cuyo / Universidad de Congreso, 2009).

2 Ver también: Cecilia Rodríguez Berisso, «La Montaña. Museo-Taller» (memoria institucional, 2017 en adelante).